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Atrapados por el Gas

el lobby oculto tras el impulso de la UE a las infraestructuras gasísticas

Un nuevo informe de CEO y Ecologistas en Acción revela el poder de la industria del gas, cuyos recursos le confieren un poder considerable, tanto en en Bruselas como en las capitales de los Estados miembros, a diferencia de los grupos de defensa del interés público que tienen sólo una fracción de sus recursos y mucho menor acceso a los que toman las decisiones.

Según datos del Registro de Transparencia de la UE, la industria del gas gastó más de 100 millones de € en 2016 en hacer lobby, y dio empleo a más de 1,000 lobistas y a un ejército de firmas de relaciones públicas, que le ayudaron a organizar eventos en el Parlamento Europeo, a celebrar numerosas reuniones con los Comisarios a cargo de las políticas de clima y energía y a difundir el cuento de que el gas es un combustible ‘limpio’ de apoyo a las energías renovables.

La proximidad de la industria a quienes toman las decisiones y su poder financiero ha permitido que dominen la agenda con sus propios intereses económicos puestos por delante del interés climático y de las comunidades a lo largo de la cadena de suministro.

El Comisario Europeo para el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete, viene del sector del petróleo y el gas, con el que mantiene estrechos lazos, y junto con el Vicepresidente para la Unión de la Energía Maroš Šefčovič, y los líderes nacionales, está impulsando la agenda de la industria del gas. Su plan es crear en la UE un mercado de gas amplio e integrado, sustentado por infraestructuras totalmente nuevas. Estas se han incluido en la lista de “Proyectos de Interés Común”, que más bien parece una lista de deseos de la industria. Se han tragado el cuento de la industria.

En lugar de invertir en enegía eólica, mareomotriz y solar y reducir el consumo energético, la estrategia de la UE en cuanto a seguridad del suministro hace que se planifiquen aún más gasoductos para traer más gas de Azerbaiyán y Argelia (dos países con un pobre respeto a los derechos humanos), así como muchos otros que quieren entrecruzar Europa.

La estrategia de GNL y almacenamiento provoca la construcción de aún más infraestructuras, a pesar que las instalaciones actuales de GNL están operando por debajo del 25 por ciento de su capacidad total. Europa está siendo atrapada en el gas hasta bien pasada la mitad del siglo, cuando deberíamos estar eliminándolo. O, si la UE se toma en serio los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, la factura por la sobre-inversión en activos que se quedarán inutilizados de manera inminente, la pagarán los contribuyentes y los consumidores de gas, no la industria. En cualquier caso, permitir que la industria del gas tenga tanta influencia sobre nuestras decisiones energéticas es una insensatez desde el punto de vista medioambiental, social y económico.

Pero creando políticas mano a mano con la industria del gas, la Comisión y los Estados miembros consiguen que la única solución que se baraje sea la que concuerda con los beneficios de la industria, es decir, el gas.

Recomendaciones:

  • Una moratoria a todos los proyectos de nuevas infraestructuras de gas: deben congelarse todos los candidatos a PCI de gas mientras la lista es evaluada teniendo en cuenta los objetivos de mantener la subida de temperatura por debajo de 1.5°C, considerando la responsabilidad de la UE como alto contaminador histórico.
  • Transferencia del apoyo político y financiero: el apoyo del que disfruta actualmente el gas debe transferirse a las energías eólica, solar y mareomotriz y a los planes de reducción energética, poniendo el acento en proyectos de infraestructuras de capital público o de propiedad comunitaria, dado el fracaso del mercado y sus grandes actores en transformar nuestra economía y nuestro sistema energético en un sistema libre de combustibles fósiles.
  • Poner fin al acceso privilegiado con el que cuenta la industria del gas: como ocurre con la industria del tabaco, la inclusión de la industria en el proceso político retrasa seriamente los objetivos. Es necesario un cortafuegos a nivel nacional, regional y de Naciones Unidas entre quienes definen las políticas y industria. La UE debe apoyar este proceso en lugar de bloquearlo
  • Total transparencia del lobby ya: es esencial contar con un registro legalmente vinculante y totalmente obligatorio para conocer los verdaderos recursos de de la industria en Bruselas. La transparencia es esencial pero la cultura en el seno de las instituciones europeas hace que incluso cuando la transparencia revela casos de acceso privilegiado por parte de la industria, como los casos de puertas giratorias o grupos de expertos, no haya deseo político de resolver el problema. La definición de políticas en interés del público en lugar de la industria requiere un cambio fundamental en la Comisión y en las capitales de la UE.

El informe en ES, FR y EN

 

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Stop ISDS campaign 2019

This year provides a rare opportunity to end some of the most outrageous rights enjoyed by big business: the investor-state dispute settlement system or ISDS. Under ISDS corporations and the rich have sued governments for billions of euros – for anything from introducing health warnings on cigarettes to banning dirty oil drilling. Campaigners and social movements are uniting in 2019 to put an end to this parallel justice system for big business.

Whenever a government passes a law which could potentially affect profits, the ISDS system enables companies to hit back with lawsuits for damages - often worth billions of euros. Under the ISDS (Investor-State Dispute Settlement) system, corporations have already sued countries for anything from introducing health warnings on cigarettes to placing a moratorium on fracking.

Coal garnered much media attention, thanks to the Polish Government and US President Trump’s support. But it was the gas industry that really stunk up the conference, its influence seeping into all corners of the negotiating halls. Luckily activists and communities were present to call industry out and demand real solutions.

Lobbying around the EU Copyright Directive has been intense: big-budget tech platforms led by Google as well as tech industry trade associations on one side, historically important collecting societies, the creative industries and publishers on the other. The interests and opinions of citizens have become sidelined in the resulting turmoil.

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